Mi verdad puede resultar ficticia; mi fantasía puede parecer realidad.
La verdad y la fantasía son como los idiomas, si no se saben interpretar, es difícil comprenderlos.
(Isabel Sánchez)




La misión del transbordador Atlantis en desplegar una de las placas solares que quedarán instaladas en la estación espacial, ha sido cumplida. Los astronautas después de muchas dificultades y de perder muchas herramientas en el espacio, lo han conseguido con éxito.

Más de 300.000 objetos deambulan por el espacio sín control desde la Tierra, ocupando sobre todo las órbitas más cercanas a la Tierra. Consecuencias de la actividad espacial iniciada por los seres humanos desde 1957 cuando se lanzó desde la antigua Unión Soviética el primer satélite, el Sputnik.
Esos objetos, no solo no están difuminados o dispersos en el inmenso espacio exterior, sino, por el contrario, concentrados en unas pocas órbitas cercanas a la Tierra. Generalmente, cuando los satélites terminan su vida útil, al acabárseles la energía, se les deja continuar girando, como objetos inertes, en la misma órbita desde la que estuvieron cumpliendo funciones para las que se les envió al espacio.
Ya han habido transbordadores que han regresado a la Tierra con los impactos de la chatarra espacial, y a los que han habido que reparar. Un satélite francés, el Cerise, de un coste de miles de millones, resultó destruido, por la chatarra espacial.
Para atacar el problema, se contemplan las siguientes soluciones: las empresas aeronáuticas serán responsables de todo satélite, lanzadera u objeto cualquiera que pongan en el espacio, una vez que haya terminado su vida útil y aunque ésto les suponga un importante aumento de costes; tendrían que obligar a los objetos espaciales a alejarse lejos de la Tierra, claro que resultará muy caro, pero ya se han visto las consecuencias de la falta de previsión; descensos programados de restos de instalaciones espaciales se han podido comprobar en aguas del Sur del Océano Pacífico, convirtiendo este bién común en un vertedero de materiales peligrosos, para la preservación del medio marino y sus recursos naturales vivos, así como eventualmente, la seguridad de las naves y aeronaves, asi como de las personas y bienes patrimoniales en zonas pobladas de América Latina y el Caribe, y otras regiones.
Desde 2001 se trata de instar a la comunidad internacional a promover la pronta y efectiva aplicación de los mecanismos jurídicos que regulan la explotación y utilización del espacio ultraterrestre con fines pacíficos, así como evitar convertir a los Océanos en vertederos de materiales peligrosos, con las graves consecuencias ecológicas que ello conlleva.
Además de que dentro de unos 40 años no será posible poner ningún objeto espacial en órbita. El espacio se está convirtiendo en un basurero, en un cementerio de satélites, naves, cohetes y sondas.


Este trozo de chatara espacial que se puede observar en esta foto, cayó en el 2002 en una zona rural de la provincia de Corrientes, en Argentina, provocando un incendio:




Actualmente, los sistemas propuestos para limpiar el espacio de grandes chatarras, se consideran muy caros ó están en estudio, pero sín embargo ya existen agencias promoviendo viajes comerciales a la estación espacial.

Si desapareciera algún transbordador por una colisión catastrófica ¿qué explicación nos darían al mundo?

¿Tal vez nos confundirían con algún relato de extraterrestres?

© Sentimientos Paralelos


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