Mi verdad puede resultar ficticia; mi fantasía puede parecer realidad.
La verdad y la fantasía son como los idiomas, si no se saben interpretar, es difícil comprenderlos.
(Isabel Sánchez)




Reflexionar y discernir, son dos altos valores que todos deberíamos practicar a diario en nuestras vidas, sobre todo en estos tiempos en donde hay muchas filosofías y mensajes, salvacionistas, que prometen el Cielo.
¿Cómo discernir si estamos ante un mensaje real, verídico, ó uno que luce muy pausible, místico, hermoso, pero que sutilmente introduce mensajes subliminales que nos hablan más bién de la exaltación del ego de la personalidad y no de la divinidad que mora en nuestro mundo interno?
Leyendo "Fragmentos de una Enseñanza Desconocida" de Piotor Ouspensky, Gurdjieff solía decir que el hombre común nada puede hacer, pués el verdadero hacer pertenece al hombre realizado (que está en la Realidad Divina), y no al hombre-masa-mecánico que puebla y prolifera en este mundo.
Nosotros haremos lo que nos corresponde por perfeccionarnos, ser virtuosos, vivir de acuerdo a la moral de la naturaleza, para que la Fuente Universal haga lo que anhela: restablecer el Orden Divino en la Tierra, derrotando definitivamente al Mal.
En caso contrario, simplemente estamos condenados a la extinción.
© Sentimientos Paralelos


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(Isabel Sánchez)