Mi verdad puede resultar ficticia; mi fantasía puede parecer realidad.
La verdad y la fantasía son como los idiomas, si no se saben interpretar, es difícil comprenderlos.
(Isabel Sánchez)





Desde mucho tiempo atrás, diría que toda mi vida, colecciono cajitas de todo tipo. En ellas guardo aparte de objetos, recuerdos, sentimientos, ideas, sensaciones, ilusiones....
Tengo una muy especial, la denomino "mi cajita de la amistad". En ella hay sinceridad, risas, llantos, afectos, abrazos, confianza, alegrias, tristezas, esperanza, lealtad, comprensión, paciencia, perdón, entrega, apoyo...
Lo mejor que tiene es que todo es incondicional.
Cuando alguien me falla, cuando siento la necesidad de una buena amistad, solo tengo que observarla y entre los pliegues de su forro de terciopelo, ahí oculta, guardada y muy mimada, está la esencia de todo eso que nadie sabe dar. Que sólo en mi imaginación está y que me da paz la sensación tan gratificante de no dejar de creer nunca en la amistad.
Y es que, aunque el amigo ni se ve ni se toca, sólo hay una clase de amistad, la que no sabe ni de dudas ni de traiciones. Esa que siempre se debe de mimar.
© Sentimientos Paralelos


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(Isabel Sánchez)