Mi verdad puede resultar ficticia; mi fantasía puede parecer realidad.
La verdad y la fantasía son como los idiomas, si no se saben interpretar, es difícil comprenderlos.
(Isabel Sánchez)




El dinero sirve sólo para comprar.
Con el dinero se puede obtener la felicidad de aquél que la vende, y todo lo que se compra y se vende tiene fecha de caducidad.
Me dan pena y compasión esas personas que para tener compañía en sus vidas tienen que comprarla, quizás hayan sido educadas y entrenadas para comprar todo lo que se les antoje y/o necesiten.
Pero también siento vergüenza ajena al observar personas que hacen transacciones económicas hasta con el amor. Porque, ¿qué tipo de persona hace firmar documentos de promesas a cambio de estabilidad económica para ser amada de por vida y así garantizarse una compañía que en el fondo no es más que una sucia hipocresía?. ¿Qué tipo de persona comercializa sín ningún escrúpulo con los sentimientos?
Ya lo he dicho en otras ocasiones, conozco personas tan pobres, tan pobres, tan pobres...que sólo tienen dinero. Y lo peor es que detrás de ellas todo es buitreo; unos porque son su forma de vida, otros porque son débiles y manipulables.
Todas esas personas, no conocen la verdadera amistad ni los verdaderos sentimientos, o tal vez los hayan conocido pero no han sabido valorarlos o no les han dado su importancia. Y es que todo lo centran en comprar y/o vender.
No es de extrañar que acaben sumidas en una profunda soledad NO deseada, o bien siempre engañadas.
¿No es triste tener dinero y no saberlo utilizar?

Reflexión: No te lamentes si lo que compras te sale defectuoso; tú formas parte de ese deterioro.
© Sentimientos Paralelos


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(Isabel Sánchez)