Mi verdad puede resultar ficticia; mi fantasía puede parecer realidad.
La verdad y la fantasía son como los idiomas, si no se saben interpretar, es difícil comprenderlos.
(Isabel Sánchez)




Hace tiempo escribí un post titulado: LA ENVIDIA, LA MASCOTA DEL DEMONIO en forma de reflexión para aprender a diferenciar el mal del bien de esas personas que irrumpen en nuestras vidas y se presentan con el disfraz de "buenas" o "agradables", pero que sus intenciones son las de destruirnos o apoderarse de lo que ellas carecen tanto a nivel personal (afectivo o material) o profesional. Esas personas siempre están al acecho de los demás, y a la primera oportunidad empiezan a labrar sus objetivos. Pero el tiempo lo pone todo en su sitio, y aunque su finalidad es la de destruir a la otra persona, el resultado final estará muy distante a sus deseos. Porque el mal sólo prospera sobre el bien temporalmente. Al fin y al cabo siempre triunfa el bien.
FERNANDO SAVATER en su libro "Los siete pecados capitales" hace un excelente análisis sobre la envidia como pecado democrático, del cual extraigo el siguiente párrafo para más referencia filosófica y que es una realidad como la vida misma: La envidia, definida como la tristeza ante el bien ajeno -ese no poder soportar que al otro le vaya bien, ambicionar sus goces y posesiones-, es también desear que el otro no disfrute de lo que tiene. ¿Qué es lo que anhela el envidioso? En el fondo, no hace más que contemplar el bien como algo inalcanzable. Las cosas son valiosas cuando están en manos de otro. El deseo de despojar, de que el otro no posea lo que tiene, está en la raíz del pecado de la envidia. Es un pecado profundamente insolidario que también tortura y maltrata al propio pecador. Podemos aventurar que el envidioso es más desdichado que malo. El envidioso siembra la idea ante quienes quieran escucharlo de que el otro no merece sus bienes. De esta actitud se desprenden la mentira, la traición, la intriga y el oportunismo.
Como nota final a este post, les dedico a todas esas personas que se pasan la vida hurgando en la de los demás con el fin de adquirir información para aplastarlas, estas frases célebres:
- Es extraña la felicidad con la que los malvados creen que todo les saldrá bien. Victor Hugo.
- Hay tantos genios aplastados e inhibidos por un medio que no los puede comprender, que no los puede aceptar, y que no los puede querer....por envidia.
A menudo el odio y la envidia se disfraza con una careta sonriente y la lengua se expresa en tono amistoso, mientras el corazón está lleno de hiel. Solón de Atenas.
- La envidia es mil veces más terrible que el hambre, porque es hambre espiritual. Miguel de Unamuno.
- Hay un arma más terrible que la calumnia: la verdad. Oscar Wilde.
- Todo el mal que siembres, lo recogerás como tempestades en tu propia vida algún dia. Anónimo.

Y finalmente, que se apliquen como método, el último párrafo de mi antiguo post que al principio de éste menciono.
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