Mi verdad puede resultar ficticia; mi fantasía puede parecer realidad.
La verdad y la fantasía son como los idiomas, si no se saben interpretar, es difícil comprenderlos.
(Isabel Sánchez)





En Estados Unidos los negocios que comercializan con el asesinato y la violencia están en auge. Estos negocios se dedican a vender desde postales, dibujos de escenas violentas hechos por criminales encarcelados, tras las rejas de sus celdas, hasta cabellos, uñas cortadas y objetos personales de asesinos en serie, y recuerdos de los criminales en masa de la historia.
Se ofrecen antiguos documentos de gobierno iraquíes firmados por Saddam Hussein, fotos y poesías escritas desde las cárceles, chistes sobre violencia, todo firmado por los asesinos y con certificado de autenticidad.
Dicen que cuanto más brutal y sanguinario es el criminal, más valor tiene el objeto.
Yo me pregunto, ¿el admirador de esos criminales no necesita atención clínica y ayuda psicológica? ¿no se deberían prohibir esos negocios?
Realmente creo que se nos va demasiado la pinza. ¿Qué sentido tiene guardar el recuerdo de un violador o de un genocida? Si lo que se debería de construir es un mundo mejor, sin violencias ni crímenes. Pero claro, todo lo que sea generar dinero y seguir enriqueciéndose a costa de lo que sea, está permitido, autorizado y además promocionado, como en este caso, que la noticia da la vuelta al mundo por la red, así de paso podrían obtener posibles nuevos adeptos al negocio.
Via: elcomercio.com
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(Isabel Sánchez)