
Padre, buen padre...fuiste un hijo muy querido y un abuelo adorable.
¡Cómo te echamos de menos!
Sin un padre y sin una madre, uno va como perdido por el mundo; son tan necesarios el apoyo, el cariño, la ternura y la comprensión tan incondicional que sólo ellos saben dar de verdad.
Nunca olvidaré aquellas últimas palabras de fortaleza en los momentos más duros...
"Si algún día fueras pobre, conformate o lucha pero sin deshonrar tu nombre.
Si algún día fueras rica, comparte y ayuda al más necesitado.
Ama tu libertad con dignidad, y pase lo que pase en tu vida, nunca dejes de sonreír".
Eso sólo lo puede aconsejar un gran ser humano, amor que corre por mis venas.















