Mi verdad puede resultar ficticia; mi fantasía puede parecer realidad.
La verdad y la fantasía son como los idiomas, si no se saben interpretar, es difícil comprenderlos.
(Isabel Sánchez)






¡¡NO!! Conmemoración de una masacre, SÍ


Extraigo un fragmento de la obra "Brevísima relación de la destrucción de las Indias, colegida por el obispo don fray Bartolomé de Las Casas o Casaus, de la orden de Santo Domingo, año 1552", una auténtica reliquia que deberíamos de conocer todos.

"La causa por que han muerto y destruído tantas y tales e tan infinito número de ánimas los cristianos ha sido solamente por tener por su fin último el oro y henchirse de riquezas en muy breves días e subir a estados muy altos e sin proporción de sus personas (conviene a saber): por la insaciable codicia e ambición que han tenido, que ha sido mayor que en el mundo ser pudo, por ser aquellas tierras tan felices e tan ricas, e las gentes tan humildes, tan pacientes y tan fáciles a sujetarlas; a las cuales no han tenido más respecto ni dellas han hecho más cuenta ni estima (hablo con verdad por lo que sé y he visto todo el dicho tiempo), no digo que de bestias (porque pluguiera a Dios que como a bestias las hubieran tractado y estimado), pero como y menos que estiércol de las plazas. Y así han curado de sus vidas y de sus ánimas, e por esto todos los números e cuentos dichos han muerto sin fee, sin sacramentos. Y esta es una muy notoria y averiguada verdad, que todos, aunque sean los tiranos y matadores, la saben e la confiesan: que nunca los indios de todas las Indias hicieron mal alguno a cristianos, antes los tuvieron por venidos del cielo, hasta que, primero, muchas veces hubieron recebido ellos o sus vecinos muchos males, robos, muertes, violencias y vejaciones dellos mesmos.



Los españoles trataron a estas mansísimas ovejas, y olvidándose de ser hombres, y ejerciendo la crueldad de lobos, de tigres, y de leones hambrientos. De cuarenta años a esta parte, no han hecho ni hacen sino perseguirlas, oprimirlas, destrozarlas y aniquilarlas por cuantas maneras conocían ya los hombres y por las nuevas que han inventado ellos. Así hay ahora en la Isla Española solo doscientas personas naturales de allí, habiendo habido en el principio hasta tres millones.
Entrando en los pueblos sacrificaban a su furor los viejos, los niños y las mujeres: no respetaban a las que se hallaban preñadas ni a las que habían acabado de parir: a todas desbarrigaban con la espada o con la lanza, y degollaban personas como a corderos cerrados en un aprisco. Apostaban inhumanamente sobre quién partía mejor a un hombre en dos trozos con una sola cuchillada, o sobre quién le sacaba mejor las entrañas. Quitaban a las madres los niños pendientes de sus pechos; los tomaban por una pierna y los tiraban sobre una piedra de manera que la cabeza fuera estrellada. Otros arrojaban dichos niños al río próximo para que pereciesen ahogados mirando con risa inhumana. Otros atravesaban con sus espadas al niño, a su madre, y a las otras personas que a la sazón allí hallasen. Hicieron ciertas horcas muy largas, no muy altas, ataban a ellas trece hombres, les aplicaban fuego por debajo, y los quemaban vivos diciendo con horrible sacrilegio que los ofrecían a Dios en sacrificio para honor de Jesucristo y de sus doce apóstoles. Todavía eran más crueles para con los Indios señores de pueblos; pues los ataban y tendían sobre parrillas de madera y los quemaban por debajo para que muriesen abrasados a fuego lento entre los más insufribles tormentos".

Seguid leyendo la historia en el siguiente enlace: Brevísima relación de la destrucción de las Indias

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