Nuestra conducta



Cada persona tiene un repertorio definido de actitudes que desempeña de acuerdo a las circunstancias propias de la vida.
Somos como actores que hemos aprendido diversos papeles ó roles y los utilizamos según la clase de circunstancia por la que estemos atravesando.
Sín embargo, las circunstancias cambian, aunque sea ligeramente, con seguridad que seremos incapaces de encontrar el papel que concuerda con ella, y por un momento, nos volveremos reales.
Como la realidad de la vida está en constante cambio, cuando nos vemos en situaciones embarazosas, ante el agotamiento de los roles, es cuando somos auténticos.
Solemos usar uno ó dos tipos de papeles para con la familia, uno ó dos para el trabajo (uno para los superiores y otro para los compañeros), uno para los amigos y otro más para conversaciones sobre temas sublimes, o sea, cada persona tiene por lo menos cinco ó seis roles de actuación en su vida cotidiana. Según el momento, cada uno se identifica totalmente con el rol que está desempeñando y es incapaz de separarse de él.
Descubrir esos roles, conocer el propio repertorio de actuaciones, y descubrir cuán limitado es, es saber bastante sobre la mecanicidad de nuestras actitudes psicológicas ante la vida.
Cuando caen los repertorios ó no nos encontramos en uno de ellos, ó no podemos hallar una actitud ante una situación, nos sentimos mal, vacíos, desnudos.
Es necesario admitir ese malestar y esa tensión, y no temer a estados de incomodidad e impotencia. Solo de esta forma puede un hombre realmente aprender a verse tal cual.
Las peores circunstancias de la vida, las situaciones más críticas, los hechos más difíciles, resultan siempre maravillosos para el auto-descubrimiento íntimo.
¿Por qué nos parece todo tan difícil en un mal momento?
Porque la vida es demasiado fácil acomodarla emocional y psicológicamente a los roles previamente aprendidos.
Necesitaríamos cambiar la manera de pensar.
No seguir engañándonos a nosotros mismos para poder dormir con cierta comodidad horizontal.
Si aceptáramos que las circunstancias de nuestra vida se producen atraídas por nuestra conducta, eso nos daría la alternativa de poder transformar radicalmente nuestra vida.
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El miedo es lo único que nos limita
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