Impresionante mina de oro descubierta en Brasil





Un nuevo yacimiento de oro, en el estado brasileño de Amazonas, ha sido descubierto por casualidad en el mes de noviembre pasado.
Se ha convertido en un hervidero de miles de personas aglutinadas en medio del fango, la malaria, la destrucción de más selva virgen y el sueño de riqueza fácil, seduciendo a más de 8.000 personas, que solo cuentan con 12 hombres para imponer el orden en la mina más alucinante y espectacular desde la legendaria Serra Pelada.
Se le ha bautizado como El dorado de Juma y atrae especialmente a mineros ilegales, especuladores, agricultores, obreros mal pagados y jóvenes prostitutas.
El yacimiento está situado entre los municipios de Apuí y Novo Aripauña, a 450 kms. de Manaus.
Apuí es la nueva meca de buscadores de riqueza en torno a los inflados negocios -mucho más rentables que el oro- como vender comida, bebidas, suministros, combustible, equipos, herramientas y mujeres.
Cada dia llegan más mineros, en barco, camiones, autobuses, animales y a pie. Desde allí deben atravesar 70 kms. en vehículos todoterreno a través de caminos de tierra y fango. Después cruzar en lanchas rápidas el río Juma, para terminar caminando 4 kms. de selva hasta alcanzar los cinco cráteres abiertos por los que llegaron antes.
Todos, al igual que los pioneros, llegan armados de bateas de fondo cónico hechas de madera o metal.
Aún no se ha encontrado la beta principal del yacimiento, lo que alimenta más ambiciones.
La principal herramienta devastadora es la motosierra, para cortar árboles de hasta 40 metros de altura y abrir paso en la densa y húmeda selva.
El propio metal es lo que da menos dinero. La comida, las bebidas, el combustible y la prostitución se pagan a precio de oro, literalmente y nunca mejor dicho. Los precios se cuadriplican respecto a los vigentes en la civilización.
Se pueden ver hombres, mujeres, niños, predicadores evangélicos, médicos, comerciantes, ex-presidiarios y políticos locales, todos desbordados ante el ambiente de la selva milenaria, iniciando con poco capital, fortuna pués allí todo escasea.
En dos meses han sido extraídos 150 kilos del metal, de 98% de pureza, cotizándose en la zona a unos 19 dólares (15 euros) el gramo. Eso arroja una riqueza sólo en oro de unos 3 millones de dólares (2,3 millones de euros).
Los daños ambientales y sociales serán mucho mayores. Si ya el área devastada del estado de Amazonas superaba las 30 hectáreas, ahora será imparable pués troncos de miles de árboles derrumbados son usados como barreras para contener el derrumbamiento de los cráteres, para alterar el curso de las aguas y para construir precarias cabañas hechas con techos de plástico y ramas, en los campamentos azotados por las lluvias.
Mientras, los 12 policías se esfuerzan por imponer el orden, limitar el horario de venta de alcohol, suprimir la utilización de armas de fuego y/o castigar la prostitución de adolescentes.
Empiezan a surgir epidemias de malaria, cólera, hepatits y sífilis en el campamento y en Apuí.

A mí esta noticia me llega de forma triste, profundamente triste. Por dos razones importantes.
- Porque se acelera el fín del pulmón del mundo.
- Porque como seres humanos vamos decayendo, sín escrúpulos.
La corrupción está servida, y volverán a pagar como siempre los seres más vulnerables a ella.
(EFE)
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El miedo es lo único que nos limita
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