Una de mis mejores terapias.




























Empuriabrava (Girona).
Lo tiene todo para no desear irte nunca de allí.
Bellos poemas fueron paridos por mí en amaneceres mirando la lontananza desde mar adentro o contemplando el mar desde mi casa o sentada en la arena oyendo el murmullo de las olas romper en la orilla
Empuriabrava, la Venecia catalana, de una belleza infinita, con gentes de diferentes nacionalidades, divertida y alegre, con muchos rincones llenos de paz y ensueño, con una vida marítima muy por encima de la europea, se practican variados deportes, sobre todo los acuáticos, para los senderistas dispone de unas rutas magníficas, con paisajes espectaculares desde el mar, pasando por el río y atravesando campos hasta llegar a algún pueblo del interior o seguir la costa hacia Cadaqués, otro pueblo maravilloso de la Costa Brava. En realidad Empuriabrava no es un pueblo, sino una magnífica urbanización marítima que pertenece al Ayuntamiento de Castelló d'Empuries. El clima es muy bueno en verano, hace calor fuerte entre las 11 y 15 horas, pero sobre mediodía suele empezar ese aire que tanto le caracteriza al Alt Empordà con lo que las tardes se hacen deliciosamente frescas. Pasear por el puerto deportivo de noche da una sensación de bienestar que es muy habitual entre los residentes y los turistas donde se acostumbra a tomar unas cañas y ver partidos de fútbol y conciertos desde las terrazas de los bares. Los que viven en algún canal suelen reunirse en grupos y salir a navegar directamente desde sus casas. En Empuriabrava todo es distinto, todo sabe mejor. Se puede llegar por carretera y por mar. Normalmente los franceses lo hacen por mar. El invierno es muy frío con continua tramontana, un viento huracanado que si no se conoce asusta hasta al más valiente, sobre todo por las noches.

Y como para gustos se hicieron colores, hay quién dice que no le gusta nada Empuriabrava. Yo la adoro y por eso quiero compartirla con vosotros.


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El miedo es lo único que nos limita
Gracias por tu visita